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El panorama que nos espera después de la aprobación de la Ley CLOUD

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Con esta ley, la privacidad de los usuarios de internet nunca volverá a ser igual 

El pasado 23 de marzo se aprobó la Ley CLOUD, o Ley del Uso de Información en el Extranjero para Clarificar la Legalidad (por sus siglas en español), la cual le brinda al gobierno estadounidense un mayor poder para acceder a la información personal de sus ciudadanos en la web, con la finalidad de ejercer acciones legales contra ellos. Sin embargo, no se trata de un tema exclusivamente local, ya que la norma también podría afectar a los usuarios de internet alrededor del mundo, dando paso a un panorama donde la privacidad sería cosa del pasado.

Lo anterior se debe a que, pese a tratarse de un estatuto local, la Ley CLOUD contiene especificaciones que permiten que el gobierno estadounidense no solo requiera información personal de sus ciudadanos a empresas de tecnología como Apple, Facebook, Google y Microsoft (sin importar en qué país se encuentre hospedada), sino que también “abre las puertas” de estas empresas a gobiernos extranjeros en caso de que éstos requieran investigar a uno de sus habitantes, lo que podría ser sumamente peligroso en el caso de países en desarrollo, donde la represión política de parte del gobierno es un ejercicio “común”.  Un ejemplo de ello es la persecución a periodistas que se da en algunos países de Latinoamérica.

Lo más preocupante es que dichas empresas de tecnología serían las encargadas de decidir en qué casos sí, y en cuáles no, apoyarían este tipo de investigaciones; lo que parece una responsabilidad demasiado alta para organizaciones que, en algunos casos, se han metido en líos por el escaso cuidado que tienen con el uso de datos personales, un ejemplo de ello es el reciente escándalo de Cambridge Analytica, donde se conjuntaron los dos mismos factores que más preocupan en la Ley Cloud: La política y la información personal de las personas.

Otra área que podría cambiar radicalmente después de la aprobación de la Ley CLOUD es la industria de las criptomonedas, cuya esencia e importancia radica en la privacidad de los usuarios, por lo que el crecimiento de esta “nueva economía” podría verse frenada debido a la batalla de intereses entre las instituciones bancarias relacionadas al Estado, y las organizaciones que practican este nuevo tipo de intercambio monetario. 

Sin embargo, quizá el peor panorama no está en el futuro, sino en el presente, ya que los orígenes de la Ley CLOUD se encuentran en un hecho ocurrido en 2013, y revivido a inicios de 2018, cuando Microsoft y el gobierno de Donald Trump se vieron las caras en el Tribunal Supremo de Estados Unidos por la negativa de la empresa de Bill Gates a entregar información personal de un correo electrónico cuyos datos se encontraban en Irlanda. Y, pese a que la sentencia oficial del caso se conocerá hasta junio, la Ley CLOUD funge como un tipo de tregua entre ambos bandos.

Es decir, que mientras se va definiendo este panorama, los datos de todos los usuarios ya se encuentran en propiedad de empresas como Apple, Facebook, Google y Microsoft, y su uso está en manos de las negociaciones que éstas puedan tener con los distintos gobiernos del mundo, eliminando de esta manera las barreras de la privacidad personal a nivel global.

La mejor manera de concluir este tema es reflexionando con el texto compartido en Twitter por el abogado de Bitcoin, Andreas M. Antonopoulos, quien se refirió a esta nueva norma como una traición a todos los usuarios de internet:     

“La Ley CLOUD fue aprobada. Eso destruye la privacidad a nivel global, por lo que tuvo que ser escabullida en la ley general de $1.3 billones, sin debate.

Encriptar. Encriptar. Encriptar. Volver a la oscuridad.

Cuando la privacidad se criminaliza, solo los criminales tienen privacidad. Nuevamente fuimos traicionados”.