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¿Qué son y hacia dónde van las Políticas BYOD?

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Las políticas BYOD permiten que los empleados utilicen dispositivos personales para trabajar y conectarse a la red interna de las compañías

La movilidad ha sido parte fundamental de la evolución tecnológica que hemos vivido en los últimos años, ya que en la actualidad es común pensar en hacer pagos, comprar o administrar las finanzas desde un dispositivo móvil. Esta evolución también ha impactado de manera significativa a la vida laboral, ya que, debido a la mayor accesibilidad y avance de la tecnología, los empleados han decidido usar sus propios dispositivos para realizar sus actividades laborales. Esto representa un reto para las empresas, por lo que las políticas BYOD que han implementado algunas de ellas se han convertido en una forma de aprovechar, y protegerse de esta nueva tendencia. Sin embargo, hay distintos motivos que hacen que su futuro aún sea incierto. 

El concepto BYOD (Bring Your Own Device), o trae tu propio dispositivo, tuvo su primera aparición en 2009 cuando Intel lo colocó en el mapa, pero su antecedente más directo se remonta a principios de los años 90, con la proliferación de las PC’s en las oficinas, cuando una herramienta llamada Desktop Management se convirtió en una solución que gestionaba de manera centralizada todos estos equipos. Pero la aparición de las PDAs y los primeros smartphones en el ámbito laboral, crearían grietas en la seguridad de las empresas, lo que las llevaría a dar el siguiente paso.

Con esta nueva tendencia como contexto, en la cual las tablets y smartphones se convirtieron en parte de la vida diaria de las personas, los departamentos de TI de las empresas pusieron más atención en la movilidad de los empleados, dando paso a las políticas BYOD respaldadas por distintos sistemas de gestión, como el Mobile Device Management (MDM), que hiciera frente al boom de las BlackBerry, el Mobile Application Management (MAM), cuyo principal objetivo se centró en las aplicaciones, y no en los dispositivos; y finalmente el Enterprise Mobility Management (EMM), el cual fusiona los beneficios de los dos anteriores, además de poner mayor atención a la gestión de las identidades y contenidos.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, ya que el costo de mantenerse al día en este tipo de soluciones ha significado una mayor inversión para las empresas en la búsqueda de partners, por lo que el futuro de las políticas BYOD es incierto, dado que las compañías deberán poner en la balanza los beneficios que esto les conlleva, como una mayor productividad, flexibilidad y ahorro en compra de dispositivos, frente a sus contras; como un mayor costo en inversión de tecnología de información, mayores riesgos de infección por malware o virus, y una posible pérdida del dispositivo personal del empleado, situación que algunos servicios sí prevén, pero que significan un mayor costo de capital.

Hasta el momento pareciera ser que las empresas han encontrado a través de las políticas BYOD, una forma de adaptarse a la movilidad de los dispositivos personales, sin embargo, en este caso en específico, pareciera ser que la tecnología personal avanza a pasos mayores, y a menores costos, que los de la seguridad cibernética empresarial, por lo que su futuro sigue siendo una incógnita que ya descubriremos en los próximos años.