Visto: 1111

El invierno de la inteligencia artificial, ¿cada vez más cerca?

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

El fenómeno invierno de la inteligencia artificial es un periodo de tiempo sin apenas inversión en el campo.

Kai-Fu Lee, en su libro ‘Superpotencias de la inteligencia artificial’ (2020), lo define como el momento en que “la decepcionante falta de resultados prácticos conducía a importantes recortes de financiación”.

Si bien algunos expertos creen que podríamos acercanos a uno debido al hype sobre la IA, cada vez más presente en los medios de comunicación, otros difieren debido al momento histórico en que nos encontramos. Para la mayoría de expertos la inteligencia artificial entrará en una primavera perpetua, como ocurrió con la electricidad.

¿Cómo aparece un invierno de la inteligencia artificial?

La década de 2010 recibe el nombre de “el verano más caluroso de la inteligencia artificial” por la constante financiación. Pero durante los años 90 los avances en IA se detuvieron casi en seco debido a los recortes. ¿Por qué?

Para crear y usar inteligencia artificial a nivel usuario, es decir, que todo el mundo tenga acceso relativo, hacen falta cuatro herramientas básicas: computación avanzada, grandes datos, algoritmos e ingenieros. En el pasado estos elementos no existían juntos.

Los dos últimos (ingenieros y algoritmos) los tenemos desde la década de los 60, pero no ha sido hasta bien entrado el tercer milenio que las tarjetas gráficas han alcanzado la potencia de cálculo suficiente. Además, hasta hace poco apenas teníamos datos, y muchos gobiernos piden su generación.

Para entenderlo, era como intentar extraer energía de una presa por la que apenas corría agua, y con rotores eléctricos muy deficientes. Las inversiones caían en saco roto, y los inversores pronto iban en busca de otros espacios en los que dejar su dinero. Ya se han sucedido varias fases al respecto.

Una historia de inviernos y veranos de la IA

202003 06 Lenovo01

En 1950 Alan Turing publicaba su artículo ‘Maquinaria computacional e Inteligencia’, dando lugar al campo de la inteligencia artificial. El futuro era prometedor.

  • De 1956 a 1973 vivimos el primer verano de la IA. En el Dartmouth College la financiación hacia este tipo de estudios se disparó.
  • De 1974 a 1980 surgió el primer invierno de la IA. En parte debido al “pesimismo optimista” que apuntaba a que las máquinas pronto podrían sustituirnos en las disciplinas más avanzadas
  • De 1981 a 1987 vivimos un segundo verano. Llegaron los sistemas expertos, aplicaciones útiles en determinados entornos muy específicos. Fueron interesantes porque se aplicaron al tiempo que se desarrollaban.
  • De 1988 a 2011 apareció el segundo invierno de la IA. El problema económico fue aún más acuciado en este invierno. Los inversores no veían retorno, y abandonaban proyecto tras proyecto.

Actualmente vivimos el tercer verano de la IA, que algunos llaman una primavera porque, en principio, podría estar empezando. Andrew Ng, experto mundial en inteligencia artificial, hace tiempo que declaró que esta sería la nueva electricidad, lo que significa que cada vez habrá más desarrollos útiles.

La inversión actual en inteligencia artificial

No importa la fuente actual elegida, todas apuntan en la misma dirección. El estudio ‘Private Equity Investment in Artificial Intelligence’ de la OCDE de diciembre de 2018 ponía el foco en la inversión histórica estadounidense, así como el rápido movimiento chino por hacerse cargo del relevo.

 

202003 06 Lenovo02

 

A finales de este año china había alcanzado los 27.731 millones de euros en inteligencia artificial, un 72,9% de la inversión mundial total. Sin embargo, el gasto chino no se parece al estadounidense, o al europeo. A diferencia de occidente, la inversión en IA en China es práctica y utilitarista.

Sí, financian programas de investigación pura, pero el grueso del bombeo de capital está orientado a la creación de empresas de base tecnológica y cinturones urbanos que sirvan como clusters especializados y donde la inversión futura será más rentable debido a la economía de aglomeración.

China ha construido cientos de “Silicon Valleys” y está dando un nuevo sentido a los inviernos de la inteligencia artificial y sus veranos. Está transformando la IA en un bien de consumo y un servicio. Ya no es un objeto de laboratorio.

202003 06 Lenovo03

 

El futuro de la inteligencia artificial

Es cierto: la inversión en inteligencia artificial se ha vuelto exponencial durante la última década. También es cierto que podríamos llegar a cierta “meseta” en investigación. Pero parece poco probable que vayamos a llegar a un invierno IA, del mismo modo que no estamos en un invierno de la electricidad.

Cuando el fenómeno de la electrificación empezó a desarrollarse siglos atrás costó mucho capital riesgo privado el levantar los primeros tendidos eléctricos. Hubo veranos e inviernos. Pero, una vez construido el tejido básico, el gasto en infraestructura eléctrica no ha hecho más que aumentar.

Algo parecido va a ocurrir con la inteligencia artificial. Es hora de cosechar los frutos de los desarrollos tecnológicos, y eso significa que la inteligencia artificial va a llegar a todos los sectores a la vez: astrofísica, medicina, e incluso justicia.

Ya hay soluciones comerciales disponibles, como las que ofrece IpSoft con su Digital Workforce. Básicamente, dan la posibilidad a las empresas de contratar un empleado digital que se ocupe de forma efectiva de todo tipo de tareas. En el caso de este robot virtual, ya es mejor recepcionista y teleoperador que la media de humanos. Parece que esto acaba de empezar, y tiene muy poco de invierno.

 

Fuente de información: https://www.bloglenovo.es/el-invierno-de-la-inteligencia-artificial-cada-vez-mas-cerca/